Como bien hemos mencionado con anterioridad, concretamente en la introducción de este trabajo, la Revolución Francesatrajo consigo un cambio radical de la educación del Antiguo Régimen. La educación durante el período comprendido entre 1789 y 1793 fue la consecuencia de la nacionalización de los bienes eclesiásticos en noviembre del año 1789. La Iglesia católica de Francia costeaba con estos bienes la asistencia pública y la educación. Por consiguiente, al nacionalizarse estos bienes, tanto la beneficencia y la enseñanza quedaron prácticamente desasistidos y desamparados. Por tanto, la solución dada por la Asamblea fue encargar al Estado la gestión directa de estas actividades sociales, convirtiéndolas de esta forma en un servicio público, es decir, abierto a todos y atento a las necesidades de la sociedad. Con ello, se abolieron los estamentos privilegiados o el régimen señorial y las funciones realizadas por el estamento eclesiástico se asignaron a una nueva Administración, inaugurando de esta forma una política de servicios públicos de nueva planta, secularizados y estatales. La Ilustración francesa venía apostando, desde mediados de siglo, por una educación dependiente del Estado, que fuera uniforme, cuyos profesores fueran laicos y no eclesiásticos… Por tanto, podemos decir que la idea de la educación como servicio público fue el resultado de un desarrollo ideológico impulsado por la Ilustración, aunque en este apartado debemos matizar que no fueron los ilustrados franceses los artífices de este avance, sino los revolucionarios. Por tanto, las asambleas de la Revolución debatieron diversos planes de estudio donde se discutieron todos los problemas de la educación moderna. Fue la Constituciónde 1791 la que garantizó la creación de un servicio público de enseñanza, cuya gratuidad se limitaba a la educación popular. Esta fue la concepción predominante en la primera fase de esta Revolución Francesa, en la cual subyacía la idea de un sistema público de enseñanza con dos tramos educativos diferentes: la instrucción elemental gratuita para el pueblo y la instrucción superior costosa para las clases medias y altas de la sociedad. Esto es lo que se conoce como modelo liberal o dual. Sin embargo, fue en la segunda fase de la Revolución cuando la instrucción pública ocupó un lugar más destacado. Fue en el artículo 22 de la nueva Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 24 de junio de 1793, cuando se afirmó que la educación en general –no elemental- debía ponerse al alcance de todos los ciudadanos. Este nuevo modelo, denominado jacobino o social, constituye el antecedente moderno del derecho a la educación y fue la concepción que triunfó durante todo el siglo XX. Posteriormente, el Estado liberal del siglo XIX y buena parte del XX entendió la educación como factor de integración política y de control social. De esta forma, la estructura del sistema educativo propugnado por este Estado liberal adoptó una forma bipolar: todos los niños/as tenía acceso a la enseñanza elemental, pero sin embargo ésta no tenía ninguna relación con el resto del sistema educativo porque tan sólo una parte de esta población escolar continuaba cursando la enseñanza secundaria y la universitaria. Esta estructura fue uno de los modelos que amparó la Revolución Francesa, aunque no el único. Paralelamente existió, en esta Revolución, otra tendencia que propugnaba la necesidad de ampliar las funciones del Estado para evitar que los derechos y libertades reconocidos por éste desencadenaran en declaraciones sin un contenido real. Esta propuesta –defendida sobre todo por los jacobinos- consideró que la educación no podía ser un atributo de ningún estamento ni de ningún grupo social para que así ésta no se convirtiera en un factor de opresión y de desigualdad social. Para los jacobinos la educación era un derecho de todos los ciudadanos y una responsabilidad del Estado. Pero, sin embargo, éstos fracasaron por lo que dicha concepción desapareció. La historia del siglo XIX fue la historia de esta tendencia que estaba por implantar, en primer lugar, de la universalidad de la enseñanza elemental, o dicho de otro modo, el derecho a la educación básica. De esta manera surgió el objetivo de la escolaridad obligatoria, la cuestión de la gratuidad por medio de la financiación pública…Sin embargo a estas conquistas sociales –que se fueron consiguiendo a lo largo del siglo XIX en todas las sociedades europeas- se opuso la vieja ideología estamental que consideraba que cada individuo nacía con un lugar asignado en la sociedad. A ello se unió la preocupación de las clases dominantes a que toda la población se alfabetizara y así tomara conciencia de sus derechos políticos y laborales. Fue preciso que llegara, posteriormente, la revolución industrial para que las élites se dieran cuenta de los beneficios que producía tener una población formada y educada. No obstante, se hizo necesario esperar a la aparición del Estado de bienestar o del Estado social de derecho, para que la tendencia iniciada en 1973, en la cual se afirmó –como bien hemos dejado patente anteriormente- que la educación debía ponerse al alcance de los ciudadanos, llegara a su culminación y se considerase a la educación como un derecho fundamental. La educación entró así a formar parte de los derechos de segunda generación: los derechos sociales. La aparición de estos derechos sociales fue fruto de una larga transformación del Estado liberal. En este Estado de bienestar la constitución de la educación exigió la intervención del Estado y, para ello, una ampliación de los poderes del mismo. En las preguntas sucesivas que constituyen este trabajo abordaremos, con mayor profundidad, la evolución y características de dicho Estado de bienestar y de la educación como derecho social. a) Modelos educativos surgidos tras la Revolución Francesa
- Modelo liberal o dual: Contempla dos tramos educativos: una instrucción elemental y gratuita para el pueblo y otra instrucción superior y costosa para las capas medias y altas de la sociedad.
- Modelo jacobino o social: Propone una instrucción igual para toda la población y es el antecedente de la concepción de la educación como derecho.
Estos dos modelos dan lugar a una antítesis o contradicción entre las tendencias que consideran a la educación como un instrumento de control social y las que la entienden como factor de emancipación y cambio social.
La Ilustración francesa venía apostando, desde mediados de siglo, por una educación dependiente del Estado, que fuera uniforme, cuyos profesores fueran laicos y no eclesiásticos… Por tanto, podemos decir que la idea de la educación como servicio público fue el resultado de un desarrollo ideológico impulsado por la Ilustración, aunque en este apartado debemos matizar que no fueron los ilustrados franceses los artífices de este avance, sino los revolucionarios.
Por tanto, las asambleas de la Revolución debatieron diversos planes de estudio donde se discutieron todos los problemas de la educación moderna. Fue la Constitución de 1791 la que garantizó la creación de un servicio público de enseñanza, cuya gratuidad se limitaba a la educación popular. Esta fue la concepción predominante en la primera fase de esta Revolución Francesa, en la cual subyacía la idea de un sistema público de enseñanza con dos tramos educativos diferentes: la instrucción elemental gratuita para el pueblo y la instrucción superior costosa para las clases medias y altas de la sociedad. Esto es lo que se conoce como modelo liberal o dual.
Sin embargo, fue en la segunda fase de la Revolución cuando la instrucción pública ocupó un lugar más destacado. Fue en el artículo 22 de la nueva Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 24 de junio de 1793, cuando se afirmó que la educación en general –no elemental- debía ponerse al alcance de todos los ciudadanos. Este nuevo modelo, denominado jacobino o social, constituye el antecedente moderno del derecho a la educación y fue la concepción que triunfó durante todo el siglo XX.
Posteriormente, el Estado liberal del siglo XIX y buena parte del XX entendió la educación como factor de integración política y de control social. De esta forma, la estructura del sistema educativo propugnado por este Estado liberal adoptó una forma bipolar: todos los niños/as tenía acceso a la enseñanza elemental, pero sin embargo ésta no tenía ninguna relación con el resto del sistema educativo porque tan sólo una parte de esta población escolar continuaba cursando la enseñanza secundaria y la universitaria. Esta estructura fue uno de los modelos que amparó la Revolución Francesa, aunque no el único.
Paralelamente existió, en esta Revolución, otra tendencia que propugnaba la necesidad de ampliar las funciones del Estado para evitar que los derechos y libertades reconocidos por éste desencadenaran en declaraciones sin un contenido real. Esta propuesta –defendida sobre todo por los jacobinos- consideró que la educación no podía ser un atributo de ningún estamento ni de ningún grupo social para que así ésta no se convirtiera en un factor de opresión y de desigualdad social. Para los jacobinos la educación era un derecho de todos los ciudadanos y una responsabilidad del Estado. Pero, sin embargo, éstos fracasaron por lo que dicha concepción desapareció.
La historia del siglo XIX fue la historia de esta tendencia que estaba por implantar, en primer lugar, de la universalidad de la enseñanza elemental, o dicho de otro modo, el derecho a la educación básica. De esta manera surgió el objetivo de la escolaridad obligatoria, la cuestión de la gratuidad por medio de la financiación pública…Sin embargo a estas conquistas sociales –que se fueron consiguiendo a lo largo del siglo XIX en todas las sociedades europeas- se opuso la vieja ideología estamental que consideraba que cada individuo nacía con un lugar asignado en la sociedad. A ello se unió la preocupación de las clases dominantes a que toda la población se alfabetizara y así tomara conciencia de sus derechos políticos y laborales. Fue preciso que llegara, posteriormente, la revolución industrial para que las élites se dieran cuenta de los beneficios que producía tener una población formada y educada.
No obstante, se hizo necesario esperar a la aparición del Estado de bienestar o del Estado social de derecho, para que la tendencia iniciada en 1973, en la cual se afirmó –como bien hemos dejado patente anteriormente- que la educación debía ponerse al alcance de los ciudadanos, llegara a su culminación y se considerase a la educación como un derecho fundamental. La educación entró así a formar parte de los derechos de segunda generación: los derechos sociales.
La aparición de estos derechos sociales fue fruto de una larga transformación del Estado liberal. En este Estado de bienestar la constitución de la educación exigió la intervención del Estado y, para ello, una ampliación de los poderes del mismo.
En las preguntas sucesivas que constituyen este trabajo abordaremos, con mayor profundidad, la evolución y características de dicho Estado de bienestar y de la educación como derecho social.
a) Modelos educativos surgidos tras la Revolución Francesa
- Modelo liberal o dual: Contempla dos tramos educativos: una instrucción elemental y gratuita para el pueblo y otra instrucción superior y costosa para las capas medias y altas de la sociedad.
- Modelo jacobino o social: Propone una instrucción igual para toda la población y es el antecedente de la concepción de la educación como derecho.
Estos dos modelos dan lugar a una antítesis o contradicción entre las tendencias que consideran a la educación como un instrumento de control social y las que la entienden como factor de emancipación y cambio social.